Diario de Aquitania 59

(Johann Otto)

Johann Otto, al editar un motete de Josquin se pregunta qué pintor podría, con sus pinceles, representar la faz de Cristo agonizando, con tanta perfección como Josquin con la música (“Quis pictor cam Christi faciem supplitiis mortis subiecti exprimere tam graphice potuit quam modis musicis eam expressit Josquinus?”)

La prevalencia de la esquizofrenia se estima en 0,8-1% de la población general

Bill Carver solo mira de frente cuando el fotógrafo se lo manda, éste no es el caso de Bill Carver, pero nadie debe ser nunca demasiado soberbio para no desatar la ira de Dios Nuestro Señor, Kid Curry parece un escribiente, es duro pero parece el doméstico escribiente de un juzgado, en algunos lugares los capan para mayor y más respetuoso lucimiento, ahora ya casi no se hace, Graham Spruceton se asfixió en la cárcel de Safford, tampoco supo resistir con dignidad, el licenciado Orozco aprovechó para escapar de su señora, una gorda, maldita Restituta, se llamaba Veracruz González, que padecía de flatos, regüeldos, ventosidades, hipos y suspiros profundos, es mejor morir a manos de los cristeros, asimismo sufría de agriura y flojera de vientre

No es cierto que los esquizofrénicos no tengan mayor riesgo de muerte que la población general. Por el contrario, está demostrado que presentan un alto grado de muertes no naturales (accidentes, suicidio, etc.) u otras (infecciones, iatrogenia, etc.)

Mira, Umbrá, yo zoy niña de jeré, y hasta tengo una calle ya en mi pueblo, cómo lo ve tú ezo, cómo lo ve, hija del dueño de un bar, que vendió el bar mi padre, ya lo vé, por ayudarme, mayormente, lo cual que yo empiezo en provincias en y 1942, o sea el cuarenta y dó, me vengo al Madrí del hambre, los gasógenos y el hambre, falda midi, con la boca y las uñas muy pintadas, vino el fracaso, lo de siempre, alterná en un caberé de Sevilla, me parece a mí, tú dirás, Umbrá, y luego, oyes

Las logoclonías no son propias de los trastornos esquizofrénicos, sino que se presentan en síntomas demenciales

El adiestramiento en el uso a larga distancia de la estaca afilada y endurecida al fuego, cuya meta era el ojo. Así cegó Polifemo, y hubiera bastado un mondadientes para llegar al mismo resultado. El hombre así semicegato era inmediatamente reducido a esclavitud y convertido en bestia de carga, lo cual le resultaba incómodo y, además, dificultaba la visión de la hembra: fueron estos de trasero mirar quienes adoptaron la costumbre de cohabitar a oscuras, bien de noche, bien en el fondo de las cuevas, y quienes sustituyeron la caricia visual por el magreo

A nivel neurofisiológico en la esquizofrenia se ha detectado ausencia de rebote REM, variabilidad de las respuestas evocadas corticales, anomalías en la P-300 y en la variación contingente negativa

A Maese Zaragosí le daban como lunas. El humor maligno del plenilunio le entraba por el cogote y le recorría la columna vertebral o raspa hasta que se le escapaba por la rabadilla. Mientras el humor maligno estaba alojado en su cuerpo, Maese Zaragosí, a pesar del ungüento mágico llamado “Sebo de varano o solenmedio” con el que su mujer le fregaba todas las noches las espaldas, andaba por la casa retorcido como un muelle

Tanto la flexibilidad cérea como los manierismos son síntomas motores típicos de la esquizofrenia

Se abre la puerta y en el centro de la habitación hay una figura enjuta que se inclina profundísimamente sin cesar de hacer reverencias, con unos ademanes que estarían llenos de gracia si no tuvieran algo de convulsivos. Es de admirar su perfil, su despejada frente, su mirada amistosa, si bien apagada, no sin vida todavía; las devastadoras huellas de la enfermedad mental se notan en sus mejillas, en su boca, en su nariz, sobre los ojos, en los que hay un grave rasgo de dolor…Uno le dice algunas palabras de introducción, que son acogidas con las más corteses reverencias y con un diluvio de palabras que desconciertan al visitante. Hölderlin, que fue y sigue siendo muy cortés en las formas, siente entonces la necesidad de decir algo amable al visitante, formularle alguna pregunta…El propio Hölderlin no espera en absoluto una respuesta; más bien al contrario, se desorienta si el extraño se esfuerza en seguir una idea…El extraño se ve tratado con los títulos de Su Majestad, Su Santidad, Reverendo Padre. Hölderlin está visiblemente turbado: acepta estas visitas de muy mala gana y después de ellas está más inquieto que antes…Cuando Hölderlin empezaba en seguida a agradecer la visita, era entonces aconsejable no demorarse más tiempo allí

Deja un comentario