
Entrevista que me hizo «La Región», el pasado día 15 de diciembre de 2024.
***
-Me gustaría saber cómo es la vida de un escritor. Qué partes de su trabajo son las más divertidas y cuáles las más tediosas.
-Pregúnteselo a un escritor… Yo devolví esa medalla hace décadas, entre otras razones porque no había nada que hacer.
-Pero pertenece a ese club, ¿no?
-Yo solo he pertenecido al Club Náutico, al que me inscribieron al nacer.
-¿Qué cree que diría el licenciado Vidriera sobre el Papa Francisco o Sánchez?
-Estaría horrorizado. Detestaba a los eclesiásticos ignorantes; o a la ignorancia en bruto.
-¿Qué opina de las mujeres?
-Los niños las manosean, los mozos las gozan, los hombres las entienden y los viejos las celebran. Solo esas me interesan.
-¿Cuál es su mito sexual?
-Ayuso, a poder ser en déshabillé, desde casi mi infancia (o antes)
-¿Cómo ve la literatura española actual?
-Tan mala como los poemas que leía cada semana y que publicaba el Times Literary Supplement. Todo me suena más o menos igual.
-¿Qué está escribiendo ahora?
-Una obra teatral sobre una merienda a la que invita el antiguo duque de Alba, Jesús Aguirre, en su gabinete del palacio de Liria; un té con pastas y bombones un poco revenidos a la sombra de un paisaje de Thomas Gainsborough, y bajo la mirada, desde la estantería, de los retratos de Aranguren y Walter Benjamin.
-¿Cuáles son los mensajes de sus libros?
-Curiosa pregunta. Olga Rudge, que fue una concertista de violín y pareja de Pound, tiene entre sus méritos el haber rescatado algunas piezas perdidas de Vivaldi. Saber eso es mi único mérito. No de escritor, de ser humano.
-¿Qué escritores le han influido?
-Ninguno. Yo sólo leo mis libros, solo me interesa la influencia de mi mente sobre sí misma. Pero resulta que tardo varios meses en releerlos a causa del intenso aburrimiento que me producen.
-Critica mucho la situación cultural, ¿tan mal estamos?
-No moribundos, sino cadáveres. Me divierte escribir, me aburre leerme, insisto, pero no escribo para nadie. Le dedico a la escritura media hora al día. Me roba tiempo y no me da ni un euro, por lo que sería una contradicción que me aburriera escribir. Escribir es, en principio, un acto inocente. Luego resulta que hay alguien que lo edita, alguien que lo compra (en mi caso nadie), alguien que incluso lo lee (menos aún) y hasta quien después lo comenta (en mi caso nada de nada) Como estoy, está bien. El futuro, desengáñese, es de Piqué y Shakira.
-¿Qué desea de sus lectores?
-Que me superen. Que adviertan que la pentalogía en realidad es un mismo libro en cinco capítulos, un libro que guarda un gran secreto, donde el yo moral explícito que juega con ideas como si fuesen personajes de novela, en realidad son escolios o comentarios a un yo oculto o implícito. Desearía que no me leyeran literalmente, sino alegóricamente, y que me superasen ampliamente en inteligencia y sagacidad. Siempre, siempre los «happy few».
-Le enerva especialmente la estupidez. ¿Ha llegado a la literatura?
-Recuerde: “Qué difícil es/cuando todo baja/no bajar también”. El tiempo destinado al uso masivo del ocio digital se retrayó de los libros, y además, los libros más vendidos tienen un destino fúngico. La incultura es atroz. Uno no debe escribir para ganar dinero, influencia o ser famoso; se escribe para que los Grandes -vano mencionarlos- si te leyeran, no se avergonzasen demasiado.
-¿Qué dio sentido a su vida?
-Aquella foto de mi mamá en Vespa, las rubias que saben latín, un búcaro de rosas, magret de pato y granada, una editio princeps de Arthur Symonds, entregarse a grandes pasiones sabias como el arte y la ciencia, la música historiada de Proust, lavarse y no tatuarse, recordar de noche el busto visto en el museo a la mañana, cosas de ese jaez.
-¿Su obra ha sido traducida?
-Sí, del español a español, del español al español con dibujitos (mi editor desea ganar dinero)
-¿Cree en el capitalismo?
-Por supuesto, por quién me toma. La propiedad privada es una de las bases de la civilización, junto a los Antidisturbios. Para ser perfecto, el capitalismo debería encerrar a locos y borrachos. Y revivir la «Ley de Vagos y Maleantes».
-Su color favorito, ¿es?
-Demos por terminada su amable entrevista.
