Diario de Aquitania 67

¿QUÉ NOS HAN HECHO LOS LIBROS?

(Emilio Manuel Martínez Eguren. “Sentido de la llama”)

Dime, ¿qué nos han hecho los hombres?
Ni buenos, ni nobles ni sagrados, la gran
mayoría pesados por milibares o micrones,
rutinas embrutecedoras y ojos llenos de malicia
o sarcasmo, saltando de estupro en insulto,
manuales de psicopatologías, con dobles
o triples intenciones, casi bestias,
afanándose momorocos o momoscles
por el dinero. A ver si llega pronto el atardecer
y puedo leer y releer los libros que me dan
vida, los libros verdaderos. A ver si
preparo mi vodka con naranja, y meditando
en la cosa ésta ancha y extraña del mundo,
logro escribir unos versos que, al menos,
reflejen un ritmo y pálida memoria de lo
que fui (aunque solo subí un escalón en la
escalera del Arte, eso no está al alcance de
cualquiera); líneas medidas con dificultad,
pero fieles a mi tono menor y mi desorden.
Leer libros memorables y celestiales que,
como mamá, todavía me siguen protegiendo.
¿Qué nos han hecho los libros? Solo soy
un filólogo papirológico, un escoliasta de la
excentricidad. Ocupo la canonjía de oficio
que se ofrece a los Letrados. Inmenso orgullo.
Y paseo por mi biblioteca de estanterías
dobladas, tomo un viejo volumen como
cuerpo henchido de ideas, y, al igual
que un poeta helenístico dentro de un
mundo más bello, exacto, y ordenado,
en mi oscura provincia de oropéndolas
con sabor a sal de mar y adolescente,
pienso y escribo, mientras las horas huyen.

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