
25 DE DICIEMBRE, 2024
Hoy nace su Dios. San Jerónimo, escribiendo
a Leta de cómo debía criar a Paula, dice:
“Ninguna cosa se aveze oír, ninguna sino
perteneciente a la alabanza de Dios”. Harta
yesca para todos los males es el mundo de la
religión. Hoy nació su Dios. Yo rehúyo entrar
en casa de cristianos, en especial cuando están
de fiesta. Prefiero las Letras a estos juglares
chocarreros, baladrones comilones y católicos.
Hoy nació su Dios. Anochece. Un perfume frío
encubre el viento y la Luna deshoja en los vidrios
de las ventanas. Durante todo el día me poseyó
un voluptuoso y lascivo deseo de leer, incitado
por las habitaciones de la casa llenas de libros,
por su resplandor y claridad de rama soterrada en
el agua. Leí más de seis horas. Aunque nazca su
Dios, ¿qué me importan a mí sus alegrías y pesares?
¿las supersticiosas circunstancias, tantas cosas?
A mí me ha creado la Soledad y la Monotonía
de falso aristócrata encerrado en su Biblioteca.
¡Alta mendacidad de un Dios pobretón! Solo deseo
este sentimiento que me embarga: el Libro, esa pura
sensación que todo lo transforma, y la Tranquilidad,
y este murmullo de Libertad que me evita el Horror.
