Diario de Aquitania 94

SOLUCIÓN ROMANA

No soy indiferente al frío del invierno,
ni al cornejo exhibiendo sus flores
amarillas entre los áridos roquedales.
Dormir debajo de la bóveda, con mamá y
macetas de cinerarias –azul sobre azul-
Me atemoriza mi solitario corazón helado.
Pronto (por propia mano) llegará mi fin:
¡Antes que las lluvias de verano, con sus
resplandecientes hojas, todo lo estropeen!

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