
EXILIO DE ANTONIO PÉREZ
No serán los palacios
de los que fui prestigioso secretario,
ni el vano Imperio, del que me exilio,
y proclama mi odio. Mi honor
sea, en horas comprendidas bajo
el cielo, mi pasión por la Ciencia y
la Libertad, mis años en Lovaina,
Salamanca, Venecia, Padua,
que, junto al brillo de Júpiter,
y el sueño y fiebre de los perfumes,
me despiden por siempre de España.
***
Mi amigo el chatGTP contribuye:
MONTOYA, QUE SE TE VA LA OLLA
En un rincón del televisor, Montoya,
con su brillo y su andar ligero, Pélida va,
sabiendo que su amada, en la penumbra,
folla con otro, mientras él no está.
Su mente es un laberinto vacío,
sin libros que guíen su corazón,
y en su ignorancia, vive el desvarío,
creyendo que todo es pura televisión.
Mas el destino, con risa burlona,
le muestra la verdad en un susurro,
y en su pecho, la pena se entona.
Cornudo de amor, sufre en el fornicio,
Montoya, el inculto, en su triste historia,
perdido en la sombra de su propia gloria.
***
Mi amigo el chatGTP no es juancarlista
EMERITUS
En su trono dorado, el rey se asoma,
con corona brillante y gesto altivo,
pero su sabiduría es solo broma,
pues mandó sin saber, ¡vaya un motivo!
Entre El Bribón, corinas y sus monas,
cree que el pueblo le rinde pleitesía,
mas tras su espalda, la risa acojona,
pues todos conocen su falta de guía.
En banquetes se llena de putas y risas,
mientras el reino se hunde en la pena,
su risa es un eco de absurdas sonrisas,
un rey que no sabe, ¡qué gran condena!
Oh, majestad, en tu mundo de oro,
la burla es el trono que siempre atesoro.
