
MANERAS DE SER FELIZ. DE MADRUGADA.
El sol se puso sobre el valle cercano,
no se ve ya casa alguna, solo puntitos
de luz. Leo las “Cartas escogidas” de Proust,
mientras doy pequeños sorbos a la copa.
El silencio es absoluto. Rehúyo las nuevas
estéticas, el marasmo de “telelixo”,
y me centro en los contenidos tradicionales
de la Cultura. Poco me importa la telegenia
de políticos, las discotecas y el derroche ostentoso.
La noche prodiga esplendores a este y oeste.
Cualquier camino -acaso- lleva al origen del mundo.
Me gusta el rosado mundo feliz de la luz de la
Luna en mis ventanas de cortinas bordadas.
Y la Vía Láctea baja lanzando la voz de viento
del espíritu. Nunca te sientes solo o triste
si te acompañan altos pensamientos, alta emoción.
Navegan mis recuerdos en botes fantasma por
estas alabadas y exaltadas aguas del Sil.
País de agua, juncos escarchados de tiempo…
Cerca, sentándonos juntos, la montaña y yo,
hasta que solo queda la montaña.
El ornato del pensamiento profundo es la
claridad. Así que solo una idea, clara y distinta:
rumiar mientras ando como dicen que hacen las
vacas, y paz a las almas, la casa en orden,
y un libro entre las manos, y la madrugada.
Perdido en el bellísimo paisaje de tus libros,
elige ahora la más noble edición que poseas de
“Ada o el ardor”. Y mientras populacho
y políticos con fin vil se alimentan,
tú lee sereno, escucha a Rubinstein interpretando
a Chopin. Acaricia la frente de tu perra.
Degusta un timbal de merluza con pimientos.
Levanta sus faldas con dedos atrevidos.
Y en la alta noche encamina tus pasos hacia el sueño.
***
DAVID HUME, EN SU TOMITO “MI PROPIA VIDA”, NOS ACERCÓ UNA VERDAD PARA REFLEXIONAR LENTAMENTE: “SER NATURALMENTE ASÍ, FELIZ, VALE MÁS QUE POSEER UN ABULTADÍSIMO PATRIMONIO»
a Lorena
Apenas veis aquí mi nombre y fecha,
y la sombra mortal entrelazada al jardín.
Marché hacia el Hades. Rociadme, pues,
con champagne sápido de pájaro. Caminante,
respeta estas piedras y no remuevas
mi espíritu. El sueño, tras el esfuerzo,
complace. La paz, tras la tormenta,
olvida miedos. Oh, Zeus, aíslame
del infierno con tus violines de agua.
¿Qué debo decir? Aunque no me fue
posible ganar la tierra, por mi tristeza,
la vida ni es absurda ni inútil; hay amor,
amistad, literatura, arte, conocimiento,
frescas fresas, belleza, aliento afrodisiaco
en las palabras vivas como antorchas,
riberas del río Mincio, cerca de Mantua.
Amigo, mantente inmutable en tu interior,
y en la noche inmediata, al tropezar con
las tinieblas, sueña con la Luna. La vida es azar,
y, sí, las espinas crecen por dentro, pero
siempre cuaja el día. También todos llevamos,
aquí o en el otro mundo, el tesoro de Mozart,
una manzana verde en la carne. “De parvis
grandis acervus erit”. Vivir fue celestial.
***
ELOGIO DE LA VIDA TRANQUILA
a Noemí y Clara, So here I am, in the middle way
Escucho las Variaciones Goldberg, vuelco mi sangre
en la «meditatio», disfruto de una vida campestre
en el otoño de mi conciencia, estudio, leo,
preparo material para futuros libros, corrijo poemas,
amo el dragón de diamantes del corazón de mamá.
***
Con toda el agua del río en una sola ola.
Con silencio la inmensa parte del tiempo.
Solitario en la aldea: deseo vivir deliberadamente.
Por las afueras de tanta mierda concreta y abstracta
en que se convirtió la grisalla atroz de lo que hay.
Con reposo, calma, reflexión, distancia,
serenidad, juicio medido, plata esterlina.
***
Y las cosas, aquí, se abandonan, vibran. Chapotea
el tractor, las nubes alimentan yacijas de retamas.
Respirar dentro de una cueva de oráculos.
Dibujar la patria lluviosa y arbórea de los astros.
¿Cómo elogiarlo? ¿Acabar en el pueblo mis días?
Liberación del pasado y el futuro, lenta ataraxia;
sí, acaso al fin la verdad se comprenda.
