
La locura hace que el alma se vuelva obtusa. Tu sustancia cerebral es burda. El temor es el fundamento, la pesadumbre la raíz. Una bilis áspera codicia mis bienes. Me aguijonea una visión de ratas, rebaños acromegálicos de ratas corriendo por la cocina. La aflicción causa un decidido terror, miedo y agobio desmesurados, salinidad en la sangre. Imaginación inválida. Oscuridad interna. Rasgos rojizos en el hocico de las ratas. Tres horas sufriendo alucinaciones. Llamo a la psiquiatra.
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Joc, però també foc; recerca, però també gràcia; coneixença, però també transcendència. Un home duu una faixa vermella i una gorra de pell a la faisó dels pastors. Panteixant, un gos dardeja una llengua vermellosa i fugaç. Cel tempestejat de blau i verd i cendra i de negrors clapades de llum. Quatre atzagaiades de xiprers i uns penya-segats davant la ratlla de blau fúnebre del mar. Un paraigua fusiforme i una fedora bruta. Uns llavis vermell-ataronjats per on sona l’aigua inanimada del record del tors. Un bosc d’allarços de carena rocosa. La parla del lloc. Encarar els vels del temps. Emoció com de dues persones, com de dues emocions d´amants convertint-se en una.
NOTA IMPORTANTE: Me forcé a escirbir un texto en catalán. Quedó esa cosa acartonada, muerta, de idioma secuestrado y embotellado bajo el silencio de una ciudad sombría (muchas falsas lucecitas, pero nada, en el fondo, de aire y vida) Es triste y extraño que algo que uno llevó dentro de sí tantos años ya no exista. Qué óleo de perdices y conejos propio de un pintor aprendiz y presumido me quedó, qué lenguaje de mueblería anticuaria y moribunda. Para mí el catalán es ahora un ramillete de nombres sin brazos ni piernas, sin lengua ni boca, al que no puedo animar, un mero recuerdo deshabitado, extraños pensamientos y sonidos dentro del invernadero. Es triste, insisto, perder un idioma, que la madera brillante y barnizada, con remaches dorados, se convierta en astillada madera oscura. Un escopetazo a bocajarro, un veneno fulminante, acabó con mi lengua materna. Gruesos muros y ladrillos tapian lo que ya no existe.
