
Me descentran las redes, el televisor, la radio; me alejan de mí mismo. No puedo perder el tiempo, la muerte ronda cerca. El silencio y la lectura funcionan como desincrustantes al ruido de la música y la tecnología modernas, que únicamente asordan. Me revienta mi particular deformación intelectual, esa propensión en la mirada llamativamente sencilla: el desengaño frente a las mutaciones sociales que ni sigo ni comprendo. Me fastidia la rapiña financiera, el lucro como fin absoluto, tanto cambio imprevisto y veloz, el que mis lecturas vivas sean clásicos muertos y remotos para la inmensa mayoría ¿La civilización ya no es lo que era? ¿no existe fuste a la busca de grandeza en las carreras literarias o artísticas? ¿debemos tratar a los jóvenes con rigor, condescendencia o con optimismo? ¿son positivas o negativas las nuevas tecnologías? ¿existe acaso un ocaso o declive cultural? No lo sé. Me posee una melancolía solipsista chirriante. No es mío, evidentemente, el esquema de peluca rizada, casaca, calzón, camisa, medias de seda y calzado con tacón, ese patrón impuesto por la corte francesa a través de Luis XIV. PERO algo -no poco- me gustaría que retuviera mi prosa del «Bello Brummel», o el estilo de La Bruyère, o la rosa de rocas de Flaubert, o el entrechocar de espadas con bengalas de la escritura de Ruskin y Pater. Solo dos certezas: pocas veces soy feliz y si el porvenir cultural quiere revitalizarse, tiene que lanzarse indefectiblemente por el sendero de una renovada cultura humanística.
El pensamiento de Schopenhauer es un edificio construido alrededor de una intuición que ni cambió ni se transformó: el mundo no es más que una obra de teatro de mal gusto, el mundo, este mundo tan real, es la nada. En la «Historia de la filosofía» de Belaval, concretamente en el tomo VIII, p. 67-94, R. Philonenko hace una glosa extraordinaria del pensamiento del filósofo alemán. Para una buena visión de conjunto recomiendo la monografía de P. Gardiner, algo anticuada, pero de exposición inigualable. Estudios de interés: Korteweg, Stieltjes, Kugler, Mollweide, Crelle, Döring, Gudermann, Hurwitz, Enneper, Guth, Senechal, Tits, Talagrand, Coquand, Pe Pereira, Bayer Isant, Chebyshov ETC…
Muy relacionado con Schopenhauer está Nietzsche. Filólogo y filósofo agresivo, callejero de guardia prusiana, montañero audaz, derelicto cubierto de pólipos abisales, autor múltiple («Pro captu lectoris habent sua fata libelli») Creía que solo el ser humano no gregario, independiente, segregado de la tribu, enfrentado a ella, era capaz de hacer progresar la ciencia, la sociedad y la vida en general. Tuvo sueños grandiosos o terribles que evocó en sus poemas, en su prosa y en su música. Algunos estudios de interés: Benz, Biser, Goedert, Grau, Henke, Heidegger, Hotteterre, Dassoucy, Lotz, Marcel, Massuh, Pfeil, Siegmund, Valadier, Wein, Welte, Lannoy, Tippett, Knussen, Vattimo ETC…
Emparedado entre libros, ningún ser humano se dirige a mí cariñosamente.
