
Vargas Llosa en sus grandes novelas transfiguraba la realidad, expresaba la verdad, develaba misterios ocultos, penetraba en ese extraño «Ein sof» propio de un artista tocado por los dioses. Sus grandes novelas eran delicias devastadas, superposición de labios en las ráfagas del viento, brujas fosforescencias.
En sus artículos y ensayos, a veces (no sé), es como si se achicara el volumen de su realidad y análisis, como si abusara de tiralíneas, planillas y esquemas que carecían de la complejidad de sus novelas grandes. A veces argumentar y argüir es ceder a la cochambre sin auras del mundo.
Tuvo una vida cumplida. Yo creo que feliz. D.E.P.
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«La cultura puede ser experimento y reflexión, pensamiento y sueño, pasión y poesía, y una revisión crítica constante y profunda de todas las certidumbres, convicciones, teorías y creencias. Pero ella no puede apartarse de la vida real, de la vida verdadera, de la vida vivida, QUE NO ES NUNCA LA DE LOS LUGARES COMUNES, LA DEL ARTIFICIO, EL SOFISMA Y EL JUEGO BANAL, sin riesgo de desintegrarse. Puedo parecer pesimista, pero mi impresión es que, con una irresponsabilidad tan grande como nuestra irreprimible vocación por el juego y la diversión, hemos hecho de la cultura uno de esos frágiles y vistosos castillos construidos sobre la arena que se deshacen al primer golpe de viento», M. Vargas Llosa.
Isabel Preysler es Trending Topic en X, las televisiones, al hablar de la muerte del peruano, insisten en su relación con la recauchutada Pompadour cortesana filipina. Cultura escabrosa, chismosa y maledicente, cultura de consumidores del morbo y el escándolo. Se alimentan las bajas pasiones. La revelación de la intimidad de la prestigiosa figura pública sustituye a la ponderación de sus méritos. Triunfa el cachondeo, el libelo, la calumnia, el infundio. Solo cuentan el amarillismo y las revistas del corazón, debe subir la audiencia de los programas de telebasura.
«¿Qué quiere decir civilización del espectáculo? La de un mundo en que el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, y donde divertirse, escapar del aburrimiento, es la pasión universal. Esa ideal de vida es perfectamente legítimo, sin duda […] Pero convertir esa natural propensión a pasarlo bien en un valor supremo tiene consecuencias inesperadas: la banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad y, en el campo de la información, que prolifere el periodismo irresponsable de la chismografía», M. Vargas Llosa, vaticinando lo que le ha ocurrido en su muerte.
La chusma, que no leyó un puto libro en su vida, se goza con «La Isla de las Tentaciones», los programas de crónica rosa, las mierdas de Tik Tok, «El Código Da Vinci», «Parque Jurásico» o la última novela de Sonsoles Onega (mal sabor de lasañas precocinadas frente a la lasaña casera) El pueblo, gañafones y trapazos, paradigma del indotado de razón, paradigma del, no mal gusto, sino incluso de la falta de una idea de gusto. El pueblo defecando pastelosos zurullos. Con ausencia de algo que se puede llamar «cortesía o delicadeza o calidad interior», de modo que siempre le producen a uno esa impresión de brutalidad y deslucimiento, algo así como atravesar un patio con madreselvas y toparse con un muro de cemento. Gentuza tuitera, zafia y energúmena, tabernaria y busca broncas. Apártenme de mí la morralla, la canalla, el populacho, la plebe, porque conocidos son los regímenes de conducta del vulgo (intereresarse por la herencia del escritor, por la reacción de la borderline Tamara Falcó etcétera), en fin, la universal patulea, turbamulta, chusmaje, pacotilla. Manada de baguales. Lo prueba la experiencia.
