Automoribundia 15

Acompañamiento de jácaras de españolones. Patriotas de pelo en pecho, torerillos y contrabandistas y mercheros y ternes, matantes de burdel y de colmado, jaques de playa y políticos de la trena, toman sobre su conciencia mantener el Infecto Orden Hispano dando mulé a la Inteligencia. Toros de Navarra, Madrid, Boecillo, Utrera o el Puerto de Santa María, albarderos, yugueros y seroneros, fullones, oficinistas, todo sea por el soso tabernario Felipín de Todos los Cuernos.

(A Camilo de Ory)

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Una buena trufa asada en las cenizas del carbón de encina. Trufas color de ébano, gordas como el puño (las pobres “tartuffi Bianchi” son una especie de patatillas comparadas con las trufas de Périgord)

La literatura o es una “poularde demi-deuil”, impregnada en el gusto de la trufa, o es literatura muerta que no se reconcilia con la vida.

El mar de Ulises. Las Cicladas. Sicilia junto a la almadraba. Martes, seis de mayo. Sol y claridad. Sopla luz por las colinas superiores, parras enjaezadas, piel alta y verde del césped en mi jardín. Las pencas en la tunería de lechuzas, algas alginatas y traineles, luces cobrizas, ciencia caldea grimoria de pentáculos. Azabaches y careles de las jigas. Buen día, dorados en la crayola del sol. La literatura o tiene sabor de trufa o mejor callar.

(A Esperanza Casteleiro Llamazares)

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