Automoribundia 16

Oigo romper el viento en la tarde de primavera. Olor de eucalipto, tejas rojizas y flor silvestre. Tranquilamente pasé mi vida leyendo. La vida es ocio. Salgo de la cama hacia orillas fluviales, pesa, pasa sobre mi mano el mármol: “Medio de fonte leporum surgit amari aliquid quod in ipsis floribus augat”. “Brota de la fuente de los placeres, algo, un algo amargo, que hasta en las mismas flores nos aflige”.

El armonioso latín romano. Riñen en la orilla del río, azules y morados de trastarde, “dous carballos”. En mi palma el volumen facsímil de la “Bibliotheca”, de Photius. Lenguas regias, civilizadas y nobles, de cerebro zigomático, para leer y estudiar en tranquilidad. Me colman las salinas y esteros de sus páginas.

En este mundo plagado de ondas, pantallas e imágenes, el libro, con sus ojos de sol y su barba endrina de pirata, representa un talismán saludable y personal. Lo mejor por lo que vivir.

Deja un comentario