
«Cuando tenga una casa propia, seré miserable si no tengo en ella una excelente biblioteca», J. Austen, Orgullo y prejuicio.
«Mi biblioteca es un archivo de anhelos», S. Sontag, Diarios y cuadernos, 1964-1980.
«En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás», Jacques Benigne Bossuet.
«Las naciones verdaderamente ilustradas se propusieron y lograron frutos muy diferentes de sus bibliotecas públicas. Las treinta y siete que contaba Roma en los tiempos de su mayor ilustración, eran la verdadera escuela de los conocimientos, que tanto distinguieron a aquella nación célebre, y las que son hoy día tan comunes en los pueblos cultos de Europa, son miradas como el mejor apoyo de las luces de nuestro siglo», Mariano Moreno.
«Me gustaba leer libros de la misma manera que me gustaba ir al cine u hojear revistas y periódicos. No lo hacía porque esperara que me sirviera para algo ni porque persiguiera un objetivo como, qué sé yo, sentirme superior a los demás, más sabio o más profundo. Incluso me atrevo a afirmar que el hecho de convertirme en un ratón de biblioteca me enseñó a ser modesto», Orhan Pamuk.
«La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos», José de San Martín.
«Nunca pidas disculpas a un autor por comprar su libro en rústica o sacarlo de una biblioteca (para eso están las bibliotecas, para usarlas) No pidas disculpas a un autor por comprar libros de segunda mano, por conseguirlos en bookcrossing o por tomar prestado el ejemplar de un amigo. Lo que importa es que la gente lea los libros y los disfrute, y simplemente que, en algún momento, el libro haya sido comprado por alguien. Y que la gente a la que le gustan estas cosas, se lo cuente a otras personas. Lo más importante es que la gente lea…», Amelia Atwater-Rhodes.
«Nada hace a un hombre más respetuoso que una biblioteca», Winston Churchill.
«Para instalar una buena biblioteca particular se necesitan dos cosas: un amplio círculo de amigos y una mala memoria», George Trevelyan.
«Si hortum in bibliotheca habes, deerit nihil», Cicerón.
«Una biblioteca es como una isla en medio de un inmenso mar de ignorancia, sobre todo si la biblioteca es muy alta y los alrededores se han inundado», Lemony Snicket.
«¿Qué es una biblioteca si no es una forma de sentir? El entusiasmo del primer día, el optimismo y la esperanza del aprendizaje, la tranquilidad del espacio, la felicidad e ilusión de despertar la imaginación, la creación de amistades… A una biblioteca se la quiere, mientras ella se deja querer», Julián Marquina.
«Las malas bibliotecas crean colecciones, las buenas bibliotecas crean servicios, las grandes bibliotecas crean comunidades», R. David Lankes, director de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Carolina del Sur.
«Una universidad es solo un grupo de edificios reunidos alrededor de una biblioteca. La biblioteca es la universidad», Shelby Foote, escritor, historiador y periodista estadounidense.
«Los libros de segunda mano son libros salvajes, libros sin hogar; se han reunido en grandes bandadas de plumas variadas y tienen un encanto del que carecen los volúmenes domesticados de la biblioteca. Además, en esta compañía miscelánea aleatoria podemos frotarnos con algún completo desconocido que, con suerte, se convertirá en el mejor amigo que tenemos en el mundo», Virginia Woolf.
«Fue bueno volver a entrar en una biblioteca; olía a casa», Elizabeth Kostova, escritora estadounidense de origen eslovaco.
«Podemos sentarnos en nuestra biblioteca y aun así estar en todos los rincones de la tierra», John Lubbock, prehistoriador, político, entomólogo y arqueólogo británico.
«Toda biblioteca es un viaje; todo libro es un pasaporte sin caducidad», Irene Vallejo.
«Una biblioteca en medio de una comunidad es un cruce entre una salida de emergencia, una balsa salvavidas y un festival. Son catedrales de la mente; hospitales del alma; parques temáticos de la imaginación. En una isla fría y lluviosa, son los únicos espacios públicos protegidos donde no eres un consumidor, sino un ciudadano», Caitlin Moran, autora y periodista británica.
«La existencia misma de las bibliotecas ofrece la mejor prueba de que aún podemos tener esperanza en el futuro del hombre», T. S. Eliot.
«Esa perfecta tranquilidad de la vida, que no se encuentra en ninguna parte sino en el retiro, en un amigo fiel y en una buena biblioteca», Hernando de Acuña y Zúñiga.
«Tu biblioteca es tu paraíso», Aleix Leví Carballo.
