
Sobre los motivos y argumentos que llevaron a los lógicos a proseguir la investigación semántica bajo la presuposición de Frege de que los enunciados denotan valores veritativos, véase: Barwise & Perry: “Semantic innocence and uncompromising situations”, artículo incluido en esa joya amarilla y mate: P. A. French, André Le Vot y otros: “Midwest Studies in Philosophy”, vol. 6, Minneapolis, University of Minnesota Press, 1981.
NOTA BENE: Hay una introducción increíblemente clara a las ideas de Montague sobre el análisis semántico de las lenguas naturales. Véase: David Hayman & William York Tindall: “Introduction to Montague Semantics”, Dordrecht, Reidel, 2002.
Visionario Joyce: “Todo nos está escondido cuando querríamos ver detrás de nosotros de qué región de remotidad ha sacado su idoneidad la quiddidad de nuestra quienidad”.
Lógica: teje, tejedor de palabras… Lenguaje: teje, tibio fulgor solar en regocijo sobre el mar.
Leopold Bloom, judío, masón, extranjero (húngaro) y desarraigado, un auténtico apátrida que adoraba Dublín. “Resultando que Leopold Bloom sin domicilio fijo es un conocido dinamitero, bígamo, alcahuete y cornudo y una molestia pública para los ciudadanos de Dublín (…)”, “Ulises”, Lumen, p. 112, Vol. II.
Alcahuete, extranjero, apátrida, bígamo y dinamitero, como el lenguaje esposado a la lógica.
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“Pues, efectivamente, la perfección de los autores antiguos no fue tanto que la doctrina recibida no esté necesitada de nuestro estudio, ni tanto puede creer la ciencia en nosotros, mortales, como para no poder recrear su desarrollo ulterior”, Abelardo, “Dialéctica”, Ed. L.M. de Ryk, 1970, V, p. 535.
Una lámina del “Compotus manualis ad usum Oxoniensum” representa una clase de astronomía. El maestro, rodeado de artilugios (un reloj de pesas, una esfera, una vela marcada, un astrolabio) se dedica a glosar libros de la materia en cuestión.
Lean y glosen, con el artilugio de su razón, el “Metalogicon”, de Juan de Salisbury, el “Ars disserendi”, de Adan de Balsham, autor más conocido como Parvipontano, la “Summa Lamberti”, el “De signis”, de Roger Bacon, o, también, de Pedro Hispano, el “Tractatus syncategorematum”.
Háganme caso, léanlos. LA LÓGICA ES UNA PASIÓN MEJOR QUE EL SEXO. Sentirán, atravesándoles la glándula pineal, olés y rijos de gracia. Mejor que disputar de toros, o trampear con naipes, todo relatos de majezas con bordón de propósitos excitantes.
A través de frases y símbolos, se abaten ideas, se desbrozan cabezas turbias, y feroces y brutales. El amor a la deducción es violento. Hay una hermosa vida allende la mostrenca -indigna- parlanchina de nuestros políticos. La ubre lógica desencarcela mentiras, y deja como un aire puro flotando, que el sol inunda. Y por las casas abiertas llega una brisa cálida que huele a heliotropos.
Pensar bien. La mañana se quiebra en canto de contraltos, tártaras melodías soplan motas azules en el capirote de nuestro cielo de mayo. El pensar con reglas son camelias, camelias en los ojos brillantes de zorros plateados.
