Je ne regrette rien 13

Reflexiono: la literaria figura del científico loco (demasiado irreal y tópica, pero presente en el imaginario colectivo) se contrapone a la del bibliotecario sabio ¿Por qué debería ser sabio el bibliotecario? Porque el bibliotecario sabe que nunca será un científico sabio, con un más o menos extenso conjunto de verdades probadas, porque cuando abre un libro, el resto permanece cerrado, e íntimamente no duda que nunca leerá ni estudiará todos los libros, ni una mínima fracción de ellos. El bibliotecario ama su biblioteca como el marinero ama el mar. El océano casi infinito de conocimientos que abruma a todos los eruditos hace que los bibliotecarios seamos modestos.

Sagaz fue Stendhal: “Les bibliothèques sont particulièrement utiles pour les livres médiocres qui, sans elles, se perdraient”, «Las bibliotecas son especialmente útiles para los libros mediocres, que de otro modo se perderían». Uno tiene el romántico deseo de que, en alguna balda, viejos y mohosos, se conserven sus propios libros, hasta que la destrucción del tiempo, como a todo, haga su labor. En un futuro incierto, asfixiado por datos masivos y escurridizos, los libros ofrecen un canal, un marco y quizá una vía de escape.

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La civilización avanza de forma ciega y va dejando atrás un rastro, una baba de basura. Acierta Paul Vialar: «Bibliophiles, nos frères, ne criez pas à l’invraisemblance, l’original existe, tiré, par malheur, à de trop nombreuses éditions; regardez autour de vous, dans la marge de la vie, vous le verrez remplissant son sacerdoce avec plus de rage que de passion. Regardez ce Monsieur affairé qui vole on ne sait où; ses poches béantes sont bourrées comme un cabas de femme de ménage et renferment tout un monde: Livres, eaux-fortes, gravures, photographies—ce n’est pas un Bibliomane, c’est l’Homme rouge des bibliophiles, c’est le Quémandeur de livres qui passe». Porque cerrar un libro no es menos conmovedor que abrirlo.

Son las seis menos cuarto de la mañana. Acabo de escribir estas líneas. Me dispongo a pasear por la biblioteca de la casa. Igual que ver amanecer

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