
Esta es la tumba que guarda las cenizas de Christian.
Es verdaderamente maravillosa porque,
gracias a una nula competencia, lo ignoró todo
sobre la existencia. Estudiante de mediocre pluma
y pastoso labio, anheló ser sabio y, al fin,
muere ignorante. Amó a su madre,
lo cuidó su hermana, no tuvo mujer ni hijos,
y, ni talento ni carácter, sin laurel, fue al olvido.
Caminante, no te detengas, pero lee atentamente
y reflexiona sobre la última frase de esta lápida:
CAYÓ EN UNA DISPUTA PENOSA CON EL MUNDO.
***
Aquí yaces y yaces bien,
tú descansas, el resto también.
***
Fray Christian Sanz aquí reposa,
¿acaso en vida hizo otra cosa?
