Je ne regrette rien 33

Cuenta Charles Nodier que cierto Teodoro llevaba siempre un artilugio diseñado para medir con extrema precisión la longitud de las ediciones elzevirianas.

Los grandes coleccionistas fueron los primeros bibliógrafos. En 1822 se publica el «Essai bibliographique» de Berard sobre las ediciones más valiosas y más buscadas, en 1829 la «Théorie complète des éditions elzeviriennes» en los Melanges de Nodier, en 1847 el estudio de Charles Motteley sobre «Les erreurs de la bibliographie spéciale des Elzevir», en 1851 los «Annales de l’imprimerie elsevirienne de Pieters», en 1864 los catálogos elzevirianos de la Biblioteca de San Petersburgo y de la colección particular de Emil Steiner.

¿Qué deseo hacer este verano? Consultar en facsímil una rareza ovidiana: el peculiar Ovidio ilustrado de la biblioteca del Seminario de Santa Catalina en Mondoñedo (Lugo), y, si tengo cuartos, comer alguna vez centollo cocido y langosta a la americana, y también escaparme a alguna montaña clemente, o a esas playas de arenas y ligues rubios, y ver museos gallegos de ideas sagaces. También quiero acabar de corregir el último libro de mi pentalogía.

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«Está en tu mano retirarte cuando lo desees. La perfecta tranquilidad interior consiste en el buen orden de la mente, en el reino único de lo propio», Marco Aurelio, «Meditaciones».

Espero reflexionar con libertad. Y no perder el coraje, el sosiego y la conciencia; elementos que más sirven a mi naturaleza. Ojalá ustedes logren hallar aquello que sirva a la suya. Felices vacaciones.

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