
SEGÚN SENTENCIA DEL TIEMPO
A María Ángeles Gómez Carballo, 1943-2024
En el nombre de hoy, veinte
de julio y dos mil veinticinco,
domingo de cirros con sol,
con horas de flores en derredor,
con luz musgosa en los párpados,
a las diez de la mañana
-según putada del tiempo-
doy principio a este ejercicio
breve, en primero del pronombre
del singular: la formulación
de mi engorrosa soledad.
En playas y anfiteatros, líquida
entre piedras de vodka y sombra,
sin oxígeno en los tarros de mermelada,
inmune a las fijas miradas al mar.
¿Qué dibuja esa forma injuriosa,
la Lagartija partida sobre la grava?
Agujeros para esconder escombros,
la serpiente sin bronce sobre
una playa de éter, bajo el óxido
de ejércitos de saliva congelada,
o bien el oro vivo de gatopardos.
***
Aprendiste demasiado tarde
de ese glacial fantasma lívido,
empapelando epilobios y mirlos,
que lo que tú llamabas felicidad
no era más que un incoherente
miedo a una vida llena de soledad.
