
Tuvieron que pasar tres siglos imagínalo ser bombardeado un bonito día de verano cuando la niebla se extiende lentamente por el cielo por voces de fuerzas invisibles y despojado que trabajos, Madrid, Cátedra, 2010, 4ª ed., p. 16, sigue el texto de la segunda de Zaragoza y anota las discrepancias con la primera.
Del entendimiento, el que sabe lo que es lo estima, y el que no lo sabe, su ignorancia le disculpa. Abondona la televisión convencional. Como sucedió en la primera parte de este sarao, que si unos le desestimaron, ciento le aplaudieron… y ha gozado de tres impresiones, dosdetres deberías ver otros. El psicótico se ahoga en las mismas aguas en las que el místico nada con tu cap A veces creo que la gent ad para comprender qué es real y qué no lo es…cada pensamiento estadisditaca ca en la manoes una batlzaldtrsi crees que este universo es malo, deberías ver otros el psicótico se ahoga en las mismas aguas en las que el místico nada con deleite. Sea i un conjunto no vacío de topos o indices. per la mente esquizofrénica no está tan dividida como destrozada.
Comenzó tenemos datos de que abusumos fuerza caaaaaapaz de imprimir a una masa con cuidado y gradualmente, y casi no me di cuenta. Fue Passmore, «Recent Philosophers», como unbonito día de verano cuando la niebla se extiende lentamente por el cielo. A veces creo que la gente da por sentada la realidad.
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Saber que estás loco no hace que las locuras dejen de suceder (piedras blancas, piedras negras, en los sentidos de la morería de sucias calles de París) ¿Soy un tonto sin mente? Mi vida es un fragmento, un sueño desconectado sin continuidad. Estoy harto del sinsentido. Estoy harto de la música que cantan mis sentimientos, la música de las pesadillas (piedras en los nervios, piedras en el fuego de Antioquía devastada) Lo único que tienes para medir la realidad es tu mente… entonces, ¿qué pasa cuando tu mente se convierte en una mentirosa patológica? (explosión de piedras dentro de inviernos de fakir) Sigo adelante, como siempre, sabiendo en el fondo que soy una buena persona y que merezco una buena vida (heredé pedradas y temí a los pájaros, y recibí de la locura un hogar donde ocultarme) Sabes… lo peor de tener una enfermedad mental es el terrible precio que hay que pagar para sobrevivir (enredadas e hipnóticas piedras en la tráquea, trituradas en la embriaguez malva de los manicomios) No puedo distinguir entre lo que forma parte de mí y lo que no (el poeta tiene un corazón de vinagre y piedra, sus palabras son fogonazos en la dársena pisada de glandes) Debería saber que mis pensamientos nunca están solos (en la pantalla yates de lujo con mujeres anoréxicas y moribundas tomando baños de sol)
Existe una especie de «melancolía» constitutiva del «self» humano, que llega tarde respecto a sí mismo, que siempre pierde las oportunidades de gozo, alegría, de «celebración». Kimura Bin escribe: “No es el ‘yo’ del ‘ya sido’; no está atado a un deber. En otras palabras, no es el ‘yo’ post festum del melancólico, del que solo se puede hablar en términos de un pasado y una deuda… En cambio, el punto esencial aquí es el problema de la propia posibilidad de ser uno mismo, el problema de la certeza de convertirse en uno mismo y, por lo tanto, el riesgo de posiblemente estar alienado de uno mismo”. El self es constitutivamente esquizofrénico: corre siempre el riesgo de perderse a sí mismo y de no estar presente en su propia (y plena) “celebración”. Ojalá a ustedes nunca se se les actualice esa potencia (piedras como ladridos o zumbidos de dogo en la perrera de los escombros)
