Je ne regrette rien 42

DOCERI VELLE SUMMA EST ERUDITIO

Partió para siempre al principio del día
con tan solo un libro que sostenía apretado
en la mano izquierda: “Veiamen que dio
el doctor Pedro de Covarruvias y Guevara,
Medico en la Vniversidad de Sevilla:
a el grado del Padre M. fray Estevan de los Rios,
del Orden de nuestra Señora de las Mercedes,
en veynte y cinco de Febrero de 1628”.
Libro, claro, de Pedro de Covarrubias y Guevara,
impreso en Antequera por Manuel Botello de Paiva.
Y le reproché cada minucia, alabé cada cedazo,
cada inflorescencia de sabiduría, cada selva,
cada tiro de gracia y cada humor flemático.
Cuando el sol se levantaba, salí silbando
para llamar a los pájaros mientras caminaba
hacia el soto. Apreté mi mejilla contra la pared
del despacho donde leo, estudio y trabajo,
abrí mis sinapsis al murmullo de los viejos siglos,
pude saborear cada ábside y vientre de la catedral.
“Se acabó doctorcito”, le susurré,
“ahora usted es mío”.

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