
LIBRO DE LA AGONÍA
Dolor es historia, muchacho severo.
A medias alumbra el flexo escombros
de “Shadows of the Mind” y “Letters
to a young Mathematician”. Los sultanes
se refrescan en la habitación. A sosa
sabe el aire. Riegan hoscos arcángeles
el bulbo de las letras. Muerto estás
en la noche. No fui un adolescente
que jugaba al bacará ni gustaba del
pastel de cerezas. Me confinaron al margen.
Crucé solitarios campos de minas.
Iridiscentes áspides. Reparte la radio
canciones de amor. Aristócratas de cabellos
afiebrados y alisados son amados
por mujeres risueñas con labiazos rubios.
¿Con quién puedo yo bailar cursis
canciones de amor color Luna blanca?
***
Grillos y arlequines tiritan en el campo.
Ni Penrose, ni Cervantes, ni Dante,
en ninguna biblioteca de un país lejano,
ni aunque buscases a Tiresias y Zoroastro,
encontrarás escrito el libro de tus símbolos:
los minutos, bares y siglos de esta fatal agonía.
