Summa logicae 3

“The best way out is always through», Robert Frost, «La mejor salida siempre es seguir adelante”. Incluso pese a quienes, como yo, y debido a la enfermedad, merecemos notable compasión pues casi no sentimos nada en absoluto. Así es, solemos tener el afecto aplanado, nuestra voz y gestualidad son inexpresivas, monótonas, respondemos de forma breve y acortada a las preguntas, y la apatía, la desmotivación, la abulia, la desidia, la melancolía, nos asolan, en definitiva, se ve afectada la forma regulativa y expresiva de nuestras emociones (popularmente se nos percibe como «corazones de piedra»)

A mí me cuesta forjar relaciones estrechas y sólidas. Me incomoda la ternura y el halago o el aprecio ajeno ¿Qué ocurre con las personas que no encuentran plenitud en sus vidas, o aquellas que perdieron la esperanza, el ímpetu, que viven en la decepción o la amargura, y no encuentran ni alegría ni amor? Éstas, en mi opinión, son las verdaderas discapacidades, más que las espectacurales y floridas alucinaciones y delirios.

Pero maticemos. Con los años, me di cuenta de que la mayor trampa en nuestra vida no es el éxito, la popularidad ni el poder, esos señuelos con que la gente se mide, sino el autorrechazo. El éxito, la popularidad y el poder pueden ser una gran tentación, pero su seducción, su atractivo, a menudo proviene de cómo forman parte de una tentación mucho mayor: el autorrechazo. Cuando creemos en los dicterios que nos tachan de indignos, tarados, locos, o bien indignos de ser amados, entonces, el éxito, la popularidad y el poder se perciben fácilmente como soluciones provisionales. Sin embargo, la verdadera trampa, insisto, es el autorrechazo, la autopunición. En cuanto alguien me acusa o me critica, en cuanto me rechazan, me dejan solo o me abandonan, pienso: «Bueno, eso demuestra una vez más que no soy nadie». … Y mi lado oscuro afirma: «No sirvo para nada… MEREZCO ser apartado, olvidado, rechazado y abandonado». El autorrechazo es el mayor enemigo de la vida espiritual porque contradice la palabra sagrada del Amor. Ser amado, querer y que te quieran, constituye la verdad fundamental de nuestra existencia.

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