Summa logicae 6

De adultos muchos se inclinan por libros de testimonio o desfile cinematográfico, o por mamotretos de gran trabajo intelectual, que, más que expresar la belleza de una imagen, tienen la grosera tentación de teorizar (una teoría es como un objeto en el que se le deja la marca del precio)

Yo todavía amo las preciosas impresiones y ediciones de los volúmenes de mi infancia (Verne, Enid Blyton, Salgari, Stevenson, Dumas …) Aventuras y personajes de linterna mágica, donde se mezcla el recuerdo de la lectura con tiernas remembranzas de la infancia y de mi familia. Aquellos libros con el encanto de la Luna y la noche, suspendidos en columnas interminables de agujas trémulas e imantadas. El nombre leído en las tapas blancas con franja rosa de Bruguera, trababa el viento de sílabas rápidas, queribles, y soles brillantes. Epifanías recurrentes.

Libros de mi infancia, ay, como iluminaciones representando iglesias, igual a góndolas amarradas al pie de esmaltados y centelleantes zafiros, como adornos de éxtasis de colores, de lápices de colores y goma Millán, todo sin capacidad de olvido.

No solo no quiero salir de aquella biblioteca, sino que tampoco quiero que nadie me saque de ella.

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