Summa logicae 7

“Los libros matemáticos son los amigos más tranquilos y constantes, y los maestros más pacientes», Eva Miranda, en «On symplectic linearization of singular Lagrangian foliations».

«A veces pienso que el paraíso es leer continuamente, álgebra, análisis, novela, poesía, todo sin parar», Emilio Bujalance García, en E. Bujalance, J.A. Bujalance, A. F. Costa , E. Martínez, «Elementos de Matemática Discreta», Editorial Sanz y Torres (2005)

«Los matemáticos, las personas, no son mejores que los libros que leen», María Josefa Wonenburger Planells, citado en Souto Salorio, a.d. Tarrío Tobar. 2006. María Josefa Wonenburger Planells, «Mujer y matemática», La Gaceta de la RSME 9: 339–364.

«Hasta el día en que me amenazaron con prohibirme leer, no sabía que amaba la lectura: ¿acaso amas tu propio aliento? ¿tu propia identidad?», Javier de Lorenzo, «El Racionalismo y los problemas del método», Ed. Cincel, pág. 213.

«Un libro bien elegido te salva de todo, de pensar irracionalmente, incluso te salva de tus propios fantasmas», Antonio Valle Sánchez, en «LA UMA rinde homenaje al catedrático de análisis matemático Antonio Valle Sánchez».

«Perdí mi don de invención lógico-matemática, pero sabía leer. El hallazgo más importante de una vida. Sabía leer. Poseía el antídoto contra el terrible veneno de la melancolía y la decadencia», Sebastián Izquierdo, citado en: José Luis Fuertes Herreros, «La lógica como fundamentación del arte general del saber en Sebastián Izquierdo. Estudio del «Pharus scientiarum» (1659)», Salamanca: Universidad de Salamanca, Instituto de Estudios Albacetenses, 1981, pág. 451.

“Puedes leer, leer, leer, estudiar y leer, que es lo más hermoso que puedes hacer en tu juventud: y, paulatinamente, te sentirás enriquecido, incrementado, sentirás esa experiencia inolvidable que es la ciencia formándose dentro de ti”, Andrés Piquer Arrufat, «Institutiones medicae ad usum Scholae Valentinae».

«Cuando estudiamos, no buscamos necesariamente nuevas ideas, sino, a menudo, pensamientos ya pensados, implícitos en nosotros, que adquieren confirmación en cada página. Nos impactan las ideas de otros que resuenan en un espacio subjetivo propio, y, al hacerlo resonar, nos permiten captar nuevas perspectivas dentro de nuestro intransferible espacio mental», Ignacio Jané, «El universo de la teoría de conjuntos», pág.37.

«¿Pesan los libros de matemáticas? Muy poco. Quien se alimenta de ellos y los llevan en sus mentes, vive entre las nubes», Ramón Jansana, «Priestley style duality for distributive meet-semilattices», pág. 55.

«Para calcular, no hay que cerrar los ojos, hay que leer», Juan Martínez Guijarro, «Calculatoris Suiset Anglici sublime et prope divinum opus in lucem recenter emissum, a multis quibus antes hac conspesum fuerat medii expitum et novis compendiosisque titulis illustratum novo tandem ordine quo lucidius foret digestum atque distinctum, cura atque diligentia philosophi Silicei,» Salamanticae, Porras, 1520, pág, 79.

«Escribí y reescribí el artículo muchas veces, y a veces cerraba los ojos y llenaba mis pulmones con sus moléculas. Simplemente idear ese complejo artículo, pasar los dedos por las copias provisionales, era ya felicidad para mí», Leon Henkin, epílogo al artículo: Henkin, L. (1963): «An Extension of the Craig-Lyndon Interpolation theorem», The Journal of Symbolic Logic, 201-216.

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