
Media mañana. Hojeo: «Set Theory: With an Introduction to Real Point Sets», de Abhijit Dasgupta. La optimista ventana encuadrada salediza de la biblioteca muestra un día de sol de mermelada. El libro, oscuro -para mis mientes-, suntuosamente ornado, aburrido, esmaltado de pruebas y teoremas, desentona con la inepcia de los españoles (y la mía) Apoyo, desmayo mi cabeza en listados cojines amarillos en ademán decadentista, subrayo a lápiz lo poco que entiendo, y el abstruso y deprimente tratado me hace pensar en el ritmo relojero, tic-tac, tac-tic, tic-tac, propio de los lógicos y matemáticos.
Pero se agudiza una percepción transversal, sinestésica. Los números, los infinitos, los conjuntos, asimismo los axiomas de que se derivan, los tópicos meta-matemáticos, tienen un aura coloreada de poesía. Son como verdes e infieles alcobas dentro de cañones del viento. Son rojos dibujos cretenses en pantallas de hierro. Los números son, alternativamente, verdes y rojos.
