Summa logicae 14

Ante una imaginación suficientemente suntuosa y respetuosa como para no ocultar el desdén estético, mi casa me permite regocijarme ante la incuria de las horas.

La decoración de mi casa, sus telas, colores y diseños, las paredes forradas de cuero, las molduras y zócalos pintados de un intenso índigo, la enorme mesa de cambista del siglo XV, el alto atril, las ventanas de cristal azulado adornadas con cortinas recortadas de antiguas estolas eclesiásticas, todo se destina a un fin: olvidar la fealdad del mundo. El acuario y las ventanas opacas que, al igual que Des Esseintes, instalé en mi comedor para sentirme como si estuviera en un barco artificial en un gran crucero.

Viajar, conste, me parece una pérdida de tiempo para estamentos vulgares, una actividad de gente pobre; la imaginación ofrece un sustituto más que adecuado para la vulgar realidad de la experiencia empírica. Atardeceres rojos, resplandor lunar brillante, Nueva York, París, etc…, naderías y bostezos. Lo que se necesita es la estética de la Belleza Absoluta.

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Hoy leí de las cinco de la mañana a las tres de la tarde. Y casi ningún escritor me colma.

Mi admiración por los escritores no es excesiva, y mi entusiasmo por sus efusiones, digámoslo ya, excepcionalmente discreto, y el asco que siento por las tonterías vulgares de los elefantiásicos fabricantes de súper-ventas, por el parloteo estúpido que mantienen mientras sonríen a su público como enanos payasos pintarrajeados, ese es absolutamente ilimitado.

Madera carbonizada la literatura española, casi pomposa y sentimental, pedestre, turgente y descolorida, larvaria y linfática, tabernaria y putera. Sus vagas insinuaciones no me importan, y los volatines de genio soez y sórdido me repelen. Libros como fétidas y neblinosas torres en ruinas o arcaicos puentes caídos.

Libros con avances torcidos e inválidos, con el impacto sólido de los tentáculos tumultuosos de la idiocia. La literatura española son salpicaduras frías de olas silvestres, una boñiga, vaya. El traqueteo de mierda veteado de leprosos analfabetos.

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