
¿Te sientes satisfecho en general con tu vida? ¿Qué aspectos te hacen sentir pleno y feliz? ¿Qué áreas te gustaría mejorar? ¿Has alcanzado tus metas? ¿Estás trabajando en ellas? ¿Qué pasos puedes dar para avanzar? ¿Cómo son tus relaciones con familiares, amigos y pareja? ¿Te sientes conectado, apoyado, querido? ¿Hay relaciones que necesitas fortalecer o dejar ir? ¿Temes a la soledad?¿Estás satisfecho con tu trabajo? ¿Sigues aprendiendo y creciendo? ¿Qué te gustaría explorar, descubrir, saber?¿Te cuidas física y psicológicamente? ¿Son saludables tus hábitos? ¿Buscas apoyo, ayuda, cuando la necesitas?¿Qué valores son importantes para ti? ¿Tu vida refleja esos valores? ¿Sientes que estás viviendo con un propósito, un significado? Reflexiona sobre estas preguntas, querido lector. La lucidez es el primer capítulo del libro de la sabiduría. No te hurtes a ti mismo. Una cosa es ser inteligente y la otra sabio.
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Permítanme expresar una idea. Deben intentar ser libres y cultos; no vean la televisión, no lean porquerías, ni siquiera escuchen reguetón. Creen su propio espectáculo itinerante de calidad y altura. El nexo de espacio y tiempo donde están ahora es el sector más inmediato de su universo, y si se preocupan por Ibai, Ana Rosa Quintana, Aitana, Daddy Yankee, o alguien más, entonces están descapitalizados, entregan su poder, la fuerza de su destino, la capacidad de su auto-articulación a los peores iconos, iconos que se mantienen gracias a los medios y que solo quieren que usted compre X, se vista con Y, o tenga los labios como Z. Este tipo de pensamiento -adviértalo- es una locura. Eso es una barata distracción cultural, y lo real es usted, sus amigos, sus euforias, sus orgasmos, sus esperanzas, sus planes, sus miedos. Medite si desea ser central o periférico. Y analice la secuencia (o imperativo): «Obtén un título, consigue un trabajo, consigue esto, consigue aquello» ¿Quiere participar en el juego? Recupere su mente y libérela de las manos de los ingenieros culturales que quieren convertirle en un imbécil mediocre que consume toda esta basura fabricada con los restos de un mundo moribundo.
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Cada ser humano es una casa de huéspedes. Cada mañana es una nueva llegada, una nueva aurora. Una alegría, acaso una desdicha, o una mezquindad; una especie de consciencia momentánea llega como un visitante inesperado… Recíbelos y agasájalos a todos. Limpiamente. Con transparencia. Sin turbiedades. Sopesa y mide y trata a cada huésped con honores. Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia, a la melancolía, a la curiosidad, al asco, a la ira, a la sorpresa, a la nostalgia, recíbelos en tu puerta con una sonrisa e invítalos a pasar. Agradece a quienquiera que venga, porque cada uno ha sido enviado como guia. Agradece y aprópiate de lo mejor. Son la materia de tu vida.
Este método y la busca de la tranquilidad fueron mi sabiduría.
Sí, valió la pena vivir.
