Summa logicae 23

Escribir. Siempre escribir. De modo que, si sabes lo que escribes, no escribes, y, si no sabes lo que escribes, escribes. Escribir para saber qué escribirías si escribieses, más o menos, como escribir un libro de autoyuda cuya tesis es que la autoayuda no ayuda, y que ayude.

«Me irrita mi propia escritura. Soy como un violinista de oído fino, pero cuyos dedos se niegan a reproducir con precisión el sonido que oye en su interior», Gustave Flaubert. No hay reglas sobre cómo escribir. A veces sale fácil y casi perfecto (muy pocas veces); a veces (muchas veces) se parece a perforar una roca y luego explotarla con toneladas de explosivos. Escribir. Siempre escribir. Lo que no se puede decir, eso sobre todo, sobre todo eso, no debe silenciarse, sino intentar pese a todo escribirse.

Y leer. Siempre leer.

No tienes remedio; vas a dar una vuelta y compras «La Historia de las Matemáticas» de Stillwell, libro genial, que incluye detalles matemáticos reales ¿Qué libros de matemáticas te gusta leer y releer? Acaso tus tres favoritos, en el orden en que los puedes ver a tu lado, son: «El cálculo superior» de Umberto Bottazzini, «Del cálculo a la teoría de conjuntos», editado por Ivor Grattan-Guiness, y «Emergencia de la teoría de los grupos de Lie», de Thomas Hawkins; y, ya que nos ponemos estupendos, resaltar que una fuente incomparable para la Geometría es «Una historia de los métodos geométricos» de J.L. Coolidge.

Esta noche, italiana y musical, pianista y francesa, blanca y «ondoyant», devoraba «La génesis del concepto de grupo abstracto» de Hans Wussing. El libro de Wussing, maravilloso, discute extensamente el origen de muchos resultados sobre la teoría de grupos que hoy se consideran elementales, como el teorema de Lagrange, que, por supuesto, fue conocido por Euler y Gauss.

Leer. Siempre leer. Qué relajante, estimulante, dejar de lado las preocupaciones de la vida y buscar la compañía de un buen libro. De la lectura de «buenos libros» surge una riqueza, una especial riqueza, indescriptible y única, que no se puede obtener de ninguna otra manera. La escuela del alma se nutre de un leer incesante y compulso.

Leer «Hypnerotomachia Poliphili» (del griego hypnos, ‘sueño’, eros, ‘amor’ y mache, ‘lucha’), «uno de los libros más curiosos y enigmáticos salidos de unas prensas», «oculta una rara hermosura y un apasionado anhelo de perfección, sabiduría y belleza absolutas, bajo el signo del Amor», «desde el mismo siglo XVI se ha visto rodeado de un aura de esoterismo enfermizo», «está, todavía hoy, envuelto en misterios», «En realidad, es un injerto de poema alegórico de estirpe medieval y enciclopedia humanística de vocación totalizadora, ya que contiene una ingente amalgama de conocimientos arqueológicos, epigráficos, arquitectónicos, litúrgicos, gemológicos y hasta culinarios».

Leer la compilación «Historia natural», de Plinio el Viejo, que reúne con un celo admirable una multitud de observaciones sacadas de los escritores más diversos; va pasando ante el lector todo lo que tiene relación con la cosmología, la geografía, la antropología, la zoología, la botánica, la medicina, la meteorología, la magia y el arte. Todos estos campos de conocimiento tenían su propia literatura, pero nadie antes que Plinio se atrevió a dar una visión general y exponerla en una obra única, indisputablemente magistral.

Leer. Siempre leer. No lo olviden, colegas lectores: «..y letras, inscrito en tabletas, eran los escritos de Dios», Éxodo 32:16.

Leer, escribir, morir. Soñar acaso.

***

Comienzan las vacaciones, la fuga y el extravío. Descreo de las líneas en movimiento, las líneas que treman velocípedas, las expósitas líneas en mendaz inercia.

Pascal, genio (y plagiador) sagaz, observó que todos los problemas empiezan al no saber estarnos quietos en la habitación. Yo, en agosto, vida hortelana, y quietecito en la casa. Estudiando hebreo y teoría de conjuntos, o viendo «Aterriza como puedas».

Chesterton, maestro de bonhomia, observó que el viajero ve lo que ve y el turista ve aquello que va a ver.

El movimiento es deletéreo, un infausto genio maligno. Felices vacaciones.

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