
Necesito escribir y leer, como necesito respirar. Mi energía, empuje y talento es controlar y embridar mi (pobre) cultura. Me considero un sensible, feliz, y competente lector. Como escritor (un tipo de escritor que escribe como un niño garabatea su nombre en la nieve) me agobia el «décalage» entre los propósitos y el resultado. Pretendo riqueza ornamental, un contraste entre planos, embellecer con trinos, mordentes y grupetos. Pero me queda un falsete de autotune, un intolerable tono chirriante y algo dornajo. Con la Palabra fueron hechos los cielos y la tierra. Honrarla es un alto y noble destino. «Más que rey del novelón / soy grumete del montón».
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«La única manera de escribir de verdad es asumir que lo que escribes nunca será leído. Ni por nadie más, ni siquiera por ti mismo en un futuro. De lo contrario, empiezas a excusarte. Debes ver la escritura emergiendo como un largo rollo de tinta del dedo índice de tu mano derecha; y debes ver tu mano izquierda borrándolo», Margaret Atwood.
“Quien escribe para tontos siempre tiene asegurado un gran público”, Arthur Schopenhauer.
“Un libro es un suicidio pospuesto», Cioran.
“El talento más valioso es el de no usar nunca dos palabras cuando con una basta», Thomas Jefferson.
“Mientras escribas lo que quieres escribir, eso es todo lo que importa; y si el texto importa durante siglos o solo por horas, nadie puede decirlo”, Virginia Woolf.
“Escribir es una forma de hablar sin interrupciones», Jules Renard.
«Todo lo que espero decir en mis libros, todo lo que siempre espero decir, es que no amo el mundo», Christian sanz.
“Mi tarea, lo que intento lograr, es, mediante el poder de la palabra escrita, hacerte oír, hacerte sentir; y , ante todo, hacerte ver», Joseph Conrad.
“Es mejor escribir para ti mismo y no tener público, que escribir para el público y no tener identidad”, Cyril Connolly.
“Es una tontería convertirse en escritor. Su única compensación es la libertad absoluta. No tiene más amo que su propia alma, y estoy seguro de que por eso escribe”, Roald Dahl.
