Summa logicae 28

AUTORRETRATO

Pobló sus ojos del griego y el latino, logrando
verdosa voz de luz de aceite y rayos de oro
en el lecho del río. Demasiado grande para
un tiempo tan pequeño. Entendió la cuantización,
leyó en su idioma original “Grundzüge der theoretischen
Logik”, “Ada or ardor”, o a J.F. Revel y a Leopardi.
Se desriñonó en el tiovivo con las más hermosas.
Señor de una cortesía exquisita. Tema de
murmuración en “El Club de los Amantes Bibliófilos”.
Moderado respeto mantuvo con los Poderosos,
pero nunca se sintió intimidado por ellos.
Habló a los reyes tan libremente como a sus criadas.
Azulados perfumes en su albornoz. Distinción y dinero.
Se enfurecía al ver a los más tontos en el Poder,
o con el ansia de los escritorzuelos, con los días sucesivos.
Se levanta y escribe al alba, invoca a la musa,
se sienta a escribir: tacha, pule, añade, mengua,
corrige, depura, amplía, intercala, escamonda.
Leedlo a fondo y veréis su valiente hechizo.

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