Summa logicae 29

Se cumpliron mis mejores deseos. De adolescente me decía: «Cuando sea mayor y tenga mi propia casa, nada de sillones mullidos ni cortinas de encaje. Y nada de plantas de plástico o ficus. Tendré un escritorio cerca de la sala, paredes blancas, impresora, diccionarios y un par de ordenadores, una hilera de brillantes lápices amarillos y negros siempre afilados para escribir, libretas y cientos de folios, un montón de bolígrafos de todos los colores, un cuenco plateado con una flor, y la casa atiborrada de LIBROS… LIBROS… LIBROS…”.

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Buenos días. «A los libros les sucede lo mismo que a las chicas, donde las mejores y más interesantes a menudo son descuidadas. Pero finalmente aparece alguien que las saca de la oscuridad de su refugio gracias a la invitación a un baile», Ludwig Feuerbach.

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