Summa logicae 31

SOÑANDO CON LAMAS Y EL Dr. GRACIA

Desperté lentamente soñando con ustedes.
Estábamos en una villa muy cerca de la playa,
y veíamos torrentadas de litografías minuciosas,
un ventalle de cedros que aire daba,
y el mar batir las rocas, o el horizonte
con su tímpano de gatopardo blanco y azul.
La charla era tranquila, como si cayese
nieve o acaso cellisca en un puente de piedra.
“La patria de la literatura y la ciencia es la
única valedera”, comentaba una muchacha rubia
en déshabillé que jugaba al ajedrez en la mesa
de al lado. Algún día –no sé- vendrán los soles
llagados del Vacío; mientras, bebamos
y conversemos, de Bach, botánica, del leonado Proust
y la Cimarosa Galicia. Levanto mi copa,
les saludo muy entrañablemente.

Y la celinda en la brisa no me alejará sus Voces.

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