
En la soledad, la mente gana fuerza y aprende a apoyarse en sí misma. Además, ser tú mismo en un mundo que constantemente intenta convertirte (pervertirte) en algo diferente, es el mayor logro. En la agitación, en el ojo del huracán, es difícil meditar, sentir, reflexionar. Uno debe apartarse entonces del mogollón y la tropa.
«Déjame decirte esto: si conoces a alguien solitario, digan lo que digan, no es porque disfrute de su soledad. Es porque ya intentó integrarse en el mundo y la gente sigue decepcionándolo», Christian Sanz.
“Me cuido. Cuanto más solitaria, más desprovista de amigos, más desamparada esté, más me respetaré”, Charlotte Brontë.
“Si te sientes solo cuando estás solo, estás en mala compañía”, Jean-Paul Sartre.
«Ya había descubierto que no era bueno estar solo, así que busqué compañía en lo que me rodeaba, a veces en el mismo universo y otras veces con mi propio ser insignificante; pero mis libros siempre fueron mis amigos, sin importar lo demás», Aleix Leví Carballo.
“Mi imaginación funciona mucho mejor cuando no tengo que hablar con gente”, Patricia Highsmith.
«Siempre he odiado las multitudes. Me gustan los desiertos, las cárceles y los monasterios. También he descubierto que hay menos idiotas a 3000 metros sobre el nivel del mar que debajo», Jean Giono.
“Vivir solo es una habilidad, como correr largas distancias o programar computadoras viejas. Hay que conocer parámetros, protocolos. Hay que aprenderlos tan bien que se conviertan en un lenguaje: tener siempre música para que el silencio no te abrume, realizar tu trabajo con exquisitez para que tu tiempo esté lleno. Tienes que permitir abrirte hasta alcanzar el tamaño exacto del lugar donde vives, ni más ni menos; no más, o te inquietas, tampoco menos, o te ahogas”, Noemí Chaudarcas.
“Pero para el dolor faltan palabras. Debería haber gritos, grietas, fisuras, blancura que atraviesa las mantas de cretona, interferencia con la sensación de tiempo y espacio; la sensación también de extrema fijeza en los objetos que pasan; y sonidos muy remotos y luego muy cercanos; carne desgarrada y sangre a borbotones, una articulación repentinamente retorcida; bajo todo lo cual parece algo muy importante, aunque remoto, para simplemente ser contenido en soledad”, Virginia Woolf.
“El mundo es una prisión donde lo más preferible es la soledad”, Karl Kraus.
“En serio, creo que es un grave defecto en la vida que se desperdicie tanto tiempo en asuntos sociales, porque no solo te quita tiempo cuando podrías estar haciendo cosas privadas, sino que te impide almacenar la energía psíquica que luego puede liberarse para crear arte o lo que sea. Es terrible la forma en que nos despojamos del silencio y la soledad a cada paso; es casi suicida. No veo cómo evitarlo sin ser muy rico o muy impopular, y me preocupa, porque el tiempo se me escapa. No es que se gane nada con esta frivolidad social. Es simplemente un desperdicio”, Philip Larkin.
