Mastines y memoria 6

EPITAFIO

(Fama)

«Bien sea que llegue, como yo creo, fuera de mi conocimiento, bien sea que, como han pensado sapientísimos hombres, alcance a alguna parte de mi alma, ahora por lo menos me deleito con pensar en cierto modo en ella y esperarla», Cicerón.

“Convertir su obra (…) en patrimonio de la humanidad, entregándola a una posteridad que la juzgue mejor: ese es el fin que para él prevalece sobre todos los fines y por el que lleva la corona de espinas que alguna vez habrá de reverdecer en corona de laurel. En la compleción y afianzamiento de su obra se concentra su afán, tan decididamente como el del insecto en su última forma se concentra en asegurar sus huevos y tomar las precauciones en favor de una prole cuya existencia nunca conocerá: pone los huevos allá donde, según sabe con seguridad, encontrarán un día vida y alimento; y muere tranquilamente”, Schopenhauer.

Nadie lágrimas me rinda,
pues, aunque vilipendiado
y de vida oscura, oculta,
unos pocos (sueño que los mejores)
en su boca bien vivo,
y alabado y nombrado
como uno de los suyos,
me dejarán un modesto rincón
y perpetuarán mi Fama
en el Salón de los Inmortales.

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