Mastines y memoria 16

Buenos días. Buscaré un gran quizás. Es altamente probable que no haya un significado inherente a nuestra vida. Nunca lo hubo ni lo habrá. Pero no podemos dejar que eso nos afecte, porque el nihilismo es peligroso, es «el dragón peligroso que todos debiéramos evitar». Dicho esto, es absolutamente esencial que creemos nuestro propio significado en este universo tan extraño y absurdo al que no le importamos ni usted ni yo. Por mucho que me encantaría creer que hay una justificación para todo el horror y el sufrimiento que vivimos, no veo un sentido universal para la vida. Excepto uno, por supuesto: vivir la vida. Creen su propio sentido, sáquenle el máximo provecho y disfruten los buenos momentos, y mantengan la calma en los malos. No sé qué más aconsejar. No soy un sabio.

El Tiempo me convirtió en un eunuco sexual y sentimental ¿Cuándo, entonces, me siento más vivo que nunca? Seguramente al escribir y leer (en general, al gozar de la cultura), al estar de tertulia con mis maestros y amigos, y al contemplar.

Sugiero una posibilidad de redención a través de la tradición cultural, la música y la introspección. Recuerden: “To do the useful thing, to say the courageous thing, to contemplate the beautiful thing: that is enough for one man’s life», T.S. Eliot, «The Use of Poetry and the Use of Criticism», «Hacer lo útil, decir lo que uno piensa aunque cueste, contemplar lo bello: eso le basta a la vida de un hombre». Solo hay un rincón del Universo que puedes estar seguro de mejorar, y es tu propio yo. Basta ya de adolescente reflexión matutina. Buenos días, señoras y señores. Tomen la vida como una comedia en la que tienen la orgullosa, mejor dicho, la generosa resolución, de no actuar como personajes mezquinos ni traicioneros. Poco más basta. No sé qué decirles, no soy un sabio. Solo deseo que su existencia, aunque inevitablemente breve, sea muy significativa. De veras.

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