Trabajos y días 7

Buenos días. La excelencia nunca es un accidente. Siempre es el resultado de una elevada intención, un esfuerzo y una ejecución inteligente; representa la elección sabia entre muchas alternativas: y la elección, no el azar, insistamos en ello, determina tu destino. Y no es solo, o meramente, una habilidad, sino un modo, una actitud, un deseo, un propósito.

La excelencia es patrimonio de una minoría (la perfeción, de una minoría entre esa minoría, a saber, los genios) Para los mediocres, la felicidad es su ser y estar mediocres. La alta cultura siempre fue la autoconciencia de una sociedad. Contiene las obras de arte, la literatura, la erudición y la filosofía que establecen un marco de referencia compartido entre las personas educadas. Ahí se encuentran los grandes nombres de la poesía, el arte, la ciencia, la música. Pero, desengañémonos, la gente es feliz con Lady Gaga o Taylor Swift, y desprecian (los ignoran) a Mozart y Beethoven. «Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa / y si todo va mal, si al final todo es duro, / como Verlaine, saber ser el rey de un palacio de invierno», Luis Antonio de Villena.

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