Trabajos y días 16

Buenos días. Pasé una noche infernal. Solo -seré sucinto- dos recordatorios: las personas más fuertes son las que ganan batallas de las que no sabemos nada, y, también, hay esperanza, incluso cuando tu cerebro te dice que no la hay.

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Le dije a mi psiquiatra que todos me odian. Dijo que estaba siendo ridículo; nadie me conoce todavía.

En mi opinión, nuestro sistema sanitario ha fracasado cuando un médico no trata una enfermedad que tiene tratamiento.

Llamarlo locura facilita justificar lo que no entendemos.

Hablar de los propios sentimientos frustra el propósito de tenerlos. Una vez que intentas expresar la experiencia humana con palabras, se convierte en poco más que un espectáculo. Todo debe tener una causa y un nombre. Cada pensamiento aleatorio debe tener una raíz en algo más.

No estoy de acuerdo con chamanes, brujos ni psiquiatras. Shakespeare, Tolstói o incluso Dickens comprendieron más sobre la condición humana de lo que jamás se les ocurrió a ninguno de ellos. Ellos, panda de charlatanes sobrevalorados, se ocupan de la gramática de los problemas humanos, y los escritores que he mencionado, de la esencia.

Es un deber y una alegría perfeccionar la propia naturaleza… Lo más difícil es el amor. Una persona sin amor, impulsiva, que solo compite en esta carrera de ratas, está lejos de la perfección.

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