
Recomiendo el muy erudito: «Obra selecta / Antonio de Oliveira, Societatis Jesu, ex provincia Goana et susceptus a Josepho Gonzaga eiusdem Societatis in villa novitiatus Tiburtina, anno salutis 1762»
¿De qué va, qué contiene? «Tractatus logicus sive Philosophia rationalis quatenus Magna seu Major Logica dicitur. Institutiones dialecticae seu Philosophia rationalis quatenus parva seu minor logica dicitur». Es peligroso. Frente a la enfermedad de la lógica (antigua, medieval, renacentista, moderna, contemporánea) hay que tomar precauciones especiales, ya que es una enfermedad peligrosa y contagiosa.
Se abre el corazón del cálculo de secuentes, la verdad brilla entre las deducciones, la verdad las envuelve y transporta, y cada premisa se convierte en un pilar para la siguiente, una aliada en su esfuerzo y un factor clave para alcanzar el objetivo de la demostración. No hay nada sorprendente en esto: las almas (cálculo y calculador) se encienden mutuamente, las mentes (una, ideal y platónica, la otra, empírica y real) las mentes se fecundan mutuamente, las lenguas, el lenguaje natural y el lenguaje simbólico, las lenguas intercambian confidencias; y los misterios de ese teorema, un microcosmos en este macrocosmos, abundan y se extienden y se prueban de modo eterno.
Echen un vistazo a sus libros de Nicolás de Cusa: «Porque incluso quien más ansía conocimiento no puede alcanzar mayor perfección que ser plenamente consciente de su propia ignorancia en su campo en particular. Cuanto más se conozca, más consciente se será de la ignorancia» (En: «La caza de la sabiduría», Sígueme, trad. Mariano Álvarez Gómez, Madrid, pág. 46)
Echen un vistazo a Taqî ad-Dîn Ahmad ibn Taymiyyah, teólogo sirio del siglo XIV: “No dependas demasiado de nadie en este mundo, porque incluso tu propia sombra te abandona cuando estás en la oscuridad” [A menudo pensando te envuelve la niebla de la más densa oscuridad, y es como si picaras una pared que, al día siguiente, continúa exactamente como estaba al principio]
Y lean lógica. «Un nombre bien elegido es un puente entre el conocimiento científico y el sentido común, entre la nueva experiencia y los viejos hábitos. La base conceptual de cualquier ciencia consiste en una compleja red de nombres de cosas, nombres de ideas y nombres de nombres. Evoluciona y su proyección sobre la realidad cambia», Yu. I. Manin, «A Course in Mathematical Logic for Mathematicians», Springer, pág. 337.
