
La lógica está en todas partes; en las hojas de una planta, en la gramática, en la tipografía de un libro, fresquísima y recién cortada en la ciencia, en los locos («fuzzy logic»), en una caldera, en las fábricas y la contabilidad, en los computadores (son aquí la verde fuerza que impulsa al tallo), en el cuerpo humano y la belleza, en fin, en todas partes, excepto, como sabe cualquier hombre, en la mujer.
Por supuesto que la lógica matemática es accesible en nuestras intuiciones, la verdad y la teoría de la prueba son inconcebibles sin ella, nuestra supervivencia biológica incluso, y nos demuestra cosas que no se pueden demostrar, teoremas de imposibilidad (los hay infinitos -y triviales-), pero es especialmente interesante la imposibilidad de encontrar una solución algorítmica para ciertos problemas (haciendo referencia al teorema DPRM). Hace ya varias décadas que la lógica incluye debates informales sobre lingüística, psicología y filosofía de la ciencia, proporcionando un contexto más amplio para su estudio.
Mi cita favorita sobre la naturaleza de las matemáticas la esgrimió von Neumann: «Joven, en matemáticas no entiendes las cosas, simplemente te acostumbras a ellas». En lógica, a mi juicio de diletante lejano, ocurre lo opuesto.
Hardy le espetó a Russell: «Si pudiera probar con lógica que te vas a morir en cinco minutos, me daría pena que fueras a morir, pero mi pena se vería muy atenuada por el placer de la prueba». Yo tengo miles de pruebas de lo malo que son escritores y lectores, y, francamente queridos, me apenaría morirme los próximos cinco minutos.
Julia Robinson refiriéndose a la semana típica de un matemático:
«Lunes: intenté probar el teorema
Martes: intenté probar el teorema
Miércoles: intenté probar el teorema
Jueves: intenté probar el teorema
Viernes : el teorema es falso».
Semana típica del escritor:
Lunes: escribí cinco páginas.
Martes: corregí las cinco páginas.
Miércoles: corregí las correciones de ayer.
Jueves: soy un genio.
Viernes: ya lo rompí todo.
***
¿Por qué la lógica se toma la molestia de existir? Líneas de cúmulos, constelaciones y datos, formas de conceptos matemáticos, para, a la postre, ver lo que corre y triunfa: una alucinación consensuada.
