Oceanografía del tedio 21

HABLA SYLVIA PLATH

Lejanas polillas entre rosas planas,
estúpida niña, estás en observación,
y por el pasillo (la centésima vez que
cuento sus baldosas) me ven mis amigas
babosear, y la soledad es el rincón del
silencioso comedor donde algo oscuro
y plomizo duerme en mi boca…
“Estoy harta de electroshoks, Christian…”
Por el pabellón corren tejos y unicornios
con sus patas sangrando en los cepos.
De mi sexo fluyen rocas,
una anciana defeca líquidos,
de las ratas lozas de veneno.
Una vida equivale a una muerte prematura.

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