Oceanografía del tedio 27

Goethe y Betjeman -poeta laureado inglés- nacieron un 28 de agosto.

Ormsby destaca de Thornton Wilder su «agudeza para detectar el tipo eterno bajo los rasgos idiosincrásicos de un personaje». Yo añadiría que los personajes de Goethe también tienen algo de ese «tipo», algo que se aprecia incluso en los nombres que se les atribuyen (Cuántas variaciones de «Otto» en «Afinidades electivas»)

Bloom opina que, «dado que Goethe, a diferencia de Shakespeare, no pudo crear personas distintas a sí mismo, sus novelas y obras de teatro nos desconciertan. Fausto es una idea (o matriz de ideas), pero no un individuo. Shakespeare inventó al ser humano; Goethe apenas necesitó inventar a Goethe, quien llegó como la obra maestra de la naturaleza, el genio de la felicidad potencial».

Interesante observación de Bloom, ciertamente aplicable a las figuras que aparecen en las novelas y obras del genio alemán, aunque, a mi juicio, tiende a oscurecer, en lugar de iluminar, al ser humano Goethe.

***

Un poema de John Betjeman.

DIARIO DE UN RATÓN DE IGLESIA

Aquí, entre casullas largo tiempo abandonadas,
bancos podridos y escabeles a medio quebrar,
aquí donde el vicario nunca mira,
yo mastico entre viejos misales.
Acuclillado y solo paso mis días
detrás de este paño de la Iglesia de Inglaterra.
Comparto mi oscura y olvidada pieza
con dos lámparas de aceite y media escoba.
El que limpia nunca me molesta
así que aquí, frugal, me tomo el té.
Mi pan es aserrín mezclado con paja;
mi mermelada es limpiador de piso.
Pascua y Navidad podrán ser un festín
para curas y congregaciones
y quizá también Pentecostés. Todos lo mismo,
ninguno me llena mi flaca estampa.
Para mí el único festín en realidad
es el Festival de la Cosecha, en otoño,
en que puedo satisfacerme a voluntad
con jarras de trigo alrededor de la pila.
Escalo la cabeza de bronce del águila
para cavar a través de una hogaza de pan.
Trepo por la escalera del púlpito
y mordisqueo las médulas que cuelgan de ahí.
Es agradable disfrutar
estos artículos antes de que se vayan al cubo,
pero qué molesto cuando uno se encuentra
con que otros ratones de mentes paganas
se meten a la iglesia para compartir mi comida,
cuando no tienen nada que hacer aquí.
Dos ratones de campo con ningún deseo
de ser bautizados invaden el coro.
Una rata enorme y realmente poco amistosa
viene a ver en qué andamos.
Dice pensar que Dios no existe,
pero igual viene… es muy extraño.
Este año se robó un manojo de trigo
(frente al sitial de nuestro predicador)
y prósperos ratones de campos lejanos
vienen a escuchar tocar el órgano
y ocultos bajo sus notas
comen a través del fardo de avena del altar.
Un ratón de Baja Iglesia[1], que cree que yo
soy demasiado papista, y de Alta Iglesia,
sin embargo no cree erróneo
masticar sonoramente durante la Oración de la Tarde,
mientras yo, que paso hambre todo el año,
tengo que compartir mi comida con roedores
que excepto en esta época
ni se aparecen por la iglesia.
Yo sé que dentro del mundo humano
eso no podría ser,
porque los seres humanos sólo hacen
lo que su religión les dice.
Leen la Biblia todos los días
y rezan siempre, mañana y noche;
e igual que yo, el buen ratón de iglesia
adoran al Señor en su Casa,
pero de todos modos me extraña
cuán llena puede estar la iglesia
con gente que nunca veo,
excepto para el Festival de la Cosecha.

[1] High y Low Church es la distinción tradicional de las dos corrientes principales de la Iglesia Anglicana. A muy grandes rasgos, la primera corresponde a la más aristocratizante, episcopal y/o “católica”, mientras la segunda es más asambleísta, presbiteriana y/o “protestante”.

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