Oceanografía del tedio 34

ODA AL MÁS ALLÁ EN UN PARAJE CERCA DE ORENSE

¿Cómo caminar con palabras como éstas?
¿Importa si la vida es científica o no?
Me pregunto cuánta gente en la ciudad
vive en cuartos depresivos,
en habitaciones pegajosas llenas de muros.
De madrugada, cuando miro los edificios,
juro que veo unos invariables rostros de suicidas
en cada una de las ventanas
lamiéndome los ojos.
¡Salve muerte! Junto a tu seda me sentaría,
entregado a la paz,
dejando atrás un mierdoso mundo turbulento.
Mi cuerpo es torpe, ruin, gangrenado,
y la locura brota infinita.
La noche somos, y hemos perdido.
La noche cae y no creímos ya en nada.

Deja un comentario