Oceanografía del tedio 36

DESPUÉS DEL BAÑO EN EL MAR

(Luis Antonio de Villena)

Solo hay una verdad incontestable y definitiva:
todo cambia, chama, y nuestra amada y blanca
juventud, tan ilimitada y fresca, cede su lozanía
a la mortaja. El rubor del amarillo limón
temblará en los tejadillos del féretro.
El otoño se acerca ocultando energía y vendavales;
todo fue ceniza, y el recuerdo de la juventud,
de la blanca juventud centelleante, fulgurante,
días de plata con noches de platino, el recuerdo
del tiempo pasado, será látigo lacerando la piel.
Desde una balaustrada del promontorio
tus ojos vieron el mar, desde penachos y vítricas
cresterías conociste el oleaje del placer.
Pero, desbordada la melancolía del amor,
sin vigor, ya te adentras en la noche solitaria del río.

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