
RITORNANO LE VELE ALLA MIA SPIAGGIA
Por el surco labial del loco
sangran las vacas negras.
Por la neblina sudan
sus manos de hierro.
Por los ecos de campanas
retumba su sordina torturante.
Por las células del páncreas
la hipócrita Venus Calipigia.
Por el tubo digestivo y los ojos
tintinea el remolino de cafés.
***
Con el corazón roto, leíste el epitafio:
“Confiaste demasiado en el mar y el cielo.
Ninguno de los dos es digno de confianza.
Desnudo yacerás en ignorado manicomio”.
Viaja en el sueño envuelto de hojas verdes.
Tú no perteneces a los eruditos;
tu raza es la de los locos. Haz el último,
postrero viaje, donde, con ellos, en camas y yates,
te esperan como a otro íntimo de los suyos.
