
FUI QUOD ES, SUM QUOD ERIS.
Espera un rato, viajero, y piensa en mis palabras,
para que entiendas tu destino a mi sombra:
tu cuerpo cambiará como el mío.
Lo que tú eres ahora, vivo en el mundo,
yo lo fui, viajero, y lo que yo soy ahora,
tú lo serás algún día. Busqué en vano
los placeres del mundo: Ahora soy cenizas
y polvo, comida de gusanos.
Recuerda entonces cuidar mejor tu alma
que tu cuerpo, porque ésta sobrevive y éste perece.
¿Para qué buscas posesiones?
Ves en qué pequeña cueva
esta tumba me guarda: la tuya será igual de chica.
Mi nombre era Christian, y la sabiduría
siempre me fue querida. Ruega por mí
cuando leas en silencio esta inscripción.
