
Estimada Sra. Pombo:
Es usted una orgullosa no letrada y doncellita de afeites, embelecos y otras malicias de tocador. Una mujer hermosa. Pero piense una cosa: más pronto que tarde, sus mejillas se exprimirán angulosas, y una maleza gris y rala como el esparto tendrá como cabello.
Entonces, más que gritar, ladrará, gañirá en sus adentros. Sin libros, estimada señora, no hay consolación ni libertad (e incluso, a veces, con ellos tampoco existen ni consolación o acaso libertad)
¿Libertad? Usted está encadenada a una casita de perro lujosa. Vive en el lujo desmesurado, pero, como el perrillo, encadenada. Sus invisibles cadenas le permiten solo pasar de puntillas sobre la vida.
El golpe, cuando despierte y note las marcas en el cuello, la cadena, será colosal.
Lea buenos libros y despierte. Solo vivimos una vez.
Le envío un saludo afectuoso.
