Oceanografía del tedio 76

EPITAFIO

Losa de fúlgido mármol soy
y en mis entrañas guardo a un hombre,
Christian, que duerme un bello sueño
y habita entre los muertos,
y a quien la República de las Letras rechazó…

El cuerpo de un gusano reposa [aquí…].

Su hermana Noemí mandó labrar
estas honrosas palabras: “Fue caritativo y sabio”.

No ultrajes mi sepulcro,
no te burles de los muertos,
ni vomites nunca una palabra contra su espíritu;
no calumnies tampoco a los que ya no existen,
no sea que de ti se apoderen
los torbellinos y rayos de los cielos…

Hombre que estás encima,
no insultes con tus pisadas a los que debajo yacen,
ni te rías de los muertos mientras descansas.
Porque también a ti te aguarda tumba semejante…

De conversación suave, ido de mente,
pero -paradoja- de reflexión comedida.
Preservó la casa. Trabajó la palabra.
Amó y fue también amado.
Un hombre apaleado, honesto, leal,
gran solitario, sin amigos,
de su memoria están los huesos que aquí reposan.

Es todo. Esto quiso que supieses.
Salud. Sigue ahora tu camino.

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