
IMPRESIÓN DA LÚA MINGUANTE, NA MIÑA ALDEA DE OURENSE, MENTRES ESCOITO OS CUARTETOS DE CORDA OP. 76 DE HAYDN
A Pedro López Lara, por su generosidad
Moneda de nieve sobre piel de pantera, nupcia farándula del bohemio, ruborizado Raziel de pecho rosado, gematría de profetisas, playa lechosa…Las palabras se vuelven botas negras, gimientes lluvias y granadas, agudos lirios sepulcrados, sangre de buey para la belleza de la piel. Sin embargo, durante muchos momentos, luna, piel y noche, cobijan silencio cuando no pedimos más que silencio. Luna: oblongo incienso achicharrado, pavimento recubierto de dalias, jugo y ciencia de lagarto, prosa del abad Pluche, caramillo en los labios y yedra de mármol con eco de capillas. Mirad la noche danzar bajo las alas de sillas eléctricas, el corcho coloreado que abre los ojos, los chorros malvas y naranjas, mirad como alimenta al sueño de la culebra, y el manto de piedra que cae sobre nuestras vidas transitorias. Vaguemos más bajo la luz de la luna.
Lo escribió el poeta: “Un susurro, la voz de la guardia nocturna en la arboleda, / Luego un rato el silencio vacío invade el aire; / Y entonces un violín (¿de dónde?) / Despierta y canta lento: Oh Amor… Oh Amor…”.
