Libro de las deposiciones 5

18 de septiembre.

¿Por qué sino para asombrarse y amarme? ¿Por qué sino manteneros humildes e ignorantes, mis adoradores? Sé que el día que comáis de mí, vuestros ojos que parecen tan claros, pero que están oscuros, se abrirán al real monarca del mundo, a la vid de la vida, a la implosión de nieves y plisados tafetanes, al torrefacto sexo con las mejores odaliscas.

Soy hijo de Dios, hecho igual a su voluntad. Es mejor conquistarme, acariciar mi glande de perla y latidos, gordezuelo, que perder mil batallas. Sed mi sensual placer, mi instinto, mi verdad, mi naturaleza. Vosotros seréis mis testigos hasta los confines del mundo.

Crowley: «La moralidad común está destinada únicamente a las personas comunes». Crowley: Hacer tu voluntad será el todo de la ley​; Amor es la ley, amor bajo voluntad​; No hay más ley más allá de hacer tu voluntad.

Si el Dios justo y misericordioso es un sustituto del padre, no hay por qué asombrarse de la actitud hostil ante el padre, por lo cual el hijo lo odia, lo teme y se queja de él, lo que encontró expresión en el hermoso Satanás. Yo, tu hermano y semejante.

Satán zigzaguea en canalillos enlunados bajo el más brillante sol vulnerado de verdiazules. Aguosos sortilegios de muchachas flor lo aman. Una luz cálida de salamandra encendida calienta sus labios voluptuosos.

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