Mi padre, que quiero y quise, que no hay día -como a mamá- que no lo recuerde, que lo idolatro, que lo amé y admiré, si hurgabas, advertías un fondo bronco y agresivo (que siempre deseé reprimir en mí), unas tripas con polvo de tumbas, un temple de sangre de riñones, y un crujir a veces desquiciado. Vejestorio cabrón hideputa.
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
Ver todas las entradas de christiansanz71