Libro de las deposiciones 6

18 de septiembre

Mi padre, que quiero y quise, que no hay día -como a mamá- que no lo recuerde, que lo idolatro, que lo amé y admiré, si hurgabas, advertías un fondo bronco y agresivo (que siempre deseé reprimir en mí), unas tripas con polvo de tumbas, un temple de sangre de riñones, y un crujir a veces desquiciado. Vejestorio cabrón hideputa.

Deja un comentario